Dificultades de la interpretación en LS (I): problemas lingüísticos y discursivos entre el TO y el TM

Los profesionales de la interpretación tienen diversas dificultades en común sin importar las lenguas con las que trabajan, como por ejemplo el tiempo de demora o la toma de decisiones (véase la entrada El contínuum de la interpretación). Sin embargo, a causa de la naturaleza y del tardío reconocimiento de las lenguas de signos, los ILS tienen otro tipo de dificultades de interpretación.

La clasificación de los problemas, tanto de traducción como de interpretacción, puede variar según el autor. La clasificación que se presenta en el blog está basada en el ámbito temático para facilitar la lectura. De este modo, para abordar esta cuestión, se dividen las dificultades de interpretación en tres grandes bloques: los problemas lingüísticos y discursivos entre el TO y el TM, los problemas de interpretación ad hoc, y los problemas de ergonomía o del código deontológico de los ILS. En esta entrada se presentan en primer lugar los problemas lingüísticos y discursivos entre el TO y el TM, que se pueden resumir en componentes no manuales, nombres propios y dactilología, vacíos léxicos, retórica y, por último, interpretación de la oralidad.

En los componentes no manuales se encuentra el componente bucal obligatorio y la expresión facial. Por una parte, el componente bucal obligatorio forma parte del signo léxico o gramatical y no se puede obviar. Durante la interpretación es posible que en lugar de utilizar el componente bucal obligatorio se vocalice el signo o la traducción directa en cuestión. Un ejemplo sería signar el verbo “tener” y vocalizar durante el discurso signado el verbo conjugado. En este caso, se requiere un componente bucal específico —la boca entreabierta y movimientos de derecha a izquierda con la lengua—. Por otra, la expresión facial sí que se puede obviar en según qué contexto. No obstante, dependiendo del carácter del intérprete —entendiendo “carácter” por “personalidad” o “estado de ánimo”— y del TO, la expresión facial puede llegar a ser un problema. Este problema se puede regular, o en algunos casos prevenir, por parte del ILS con el código ético y deontológico.

La mayoría de LS se han reconocido muy recientemente y en el caso de la LSC todavía no hay ningún recurso normativo o regulador disponible al cual recurrir. Por ello, también se incluye en problemas de interpretación la clasificación de los vacíos léxicos. Muchas palabras no tienen equivalente en LS y durante la misma interpretación el ILS ha de crear léxico (véase la entrada El léxico y la neología: retos para los ILS). A causa de lo mencionado, el ILS ha de tener conocimiento de lo que se va a interpretar —el tema o especialización del TO— para una preparación previa, así como del proceso de creación neológica de la LS con la que trabaje. En lo referente a los nombres propios y la dactilología, la toponimia y antroponimia pueden conllevar problemas de interpretación. Puede darse el caso de que el intérprete utilice un signo para referirse a una persona que solo utilice una parte de la comunidad sorda, o que el intérprete se invente el signo sin haber utilizado el dactilológico previamente. Esto puede ocasionar que los usuarios no entiendan el TM o asocien algo con la persona o lugar equivocado. También es posible que existan signos hacia alguna persona o sitio ofensivos y es tarea del ILS escoger el más adecuado según el contexto.

En cuanto al problema de interpretación de la retórica, se incluyen la identificación y recreación de figuras de pensamiento —como podrían ser la comparación, metáfora o paradoja, entre otras— y la dicción. Para ejemplificarlo, en un servicio de interpretación de noticias televisivas el TO puede ser «El Valencia ha vencido al Real Sporting». El verbo “vencer” se puede interpretar con el signo “ganar”, utilizando el genérico neutro; no obstante, también se puede interpretar con la metáfora de “ganar con creces” —cuya configuración es como una catapulta, que hace referencia a las guerras antiguas—. En LSC la carga semántica de la metáfora aporta un sentido al TM mucho más específico. Es tarea del ILS decidir cómo interpretar el verbo en cuestión.

Para concluir con los problemas lingüísticos entre el TO y el TM, cabe mencionar la interpretación de la oralidad —problema de interpretación que se encuentra en cualquier lengua de trabajo, ya sea oral o signada—. El problema de la oralidad incluye todo lo relacionado con el TO espontáneo. Generalmente, esta categoría está altamente marcada por el registro del orador en el TO. El ILS ha de determinar la función que tiene la oralidad en el discurso, es decir, si la marca de oralidad se puede eludir sin ninguna repercusión en el traslado del mensaje o si es relevante por el significado que aporta al discurso. Por un lado, existe la dificultad de interpretación de la pronunciación y argot —lo cual puede llegar a ser importante interpretar según el contexto— y, por otro lado, las vacilaciones y redundancias —que pueden llegar a ser un problema de interpretación porque el TO puede no tener sentido o ser tan repetitivo que no exista ningún hilo coherente.

Además de los problemas lingüísticos y discursivos mencionados, también cabe destacar que los intérpretes han de tener un conocimiento excelente de las dos lenguas con las que trabajan, pero muchas veces el problema se da por la naturaleza de la lengua y no por el nivel que el intérprete tenga de esta. En el caso de las LS, la diferencia entre la modalidad oroauditiva —la LO— y la modalidad gestovisual —la LS— implica otros muchos factores que se pasan por alto, tales como los nervios u otro input, que, en la LO, no presentan explícitamente ningún problema; como podría ser el sudor o cualquier incomodidad física. Estos factores, junto con otros, se desarrollarán más adelante en las entradas II y III de las dificultades de interpretación.

De los Santos, E. (2010). Interpretació en llengua de signes: més que interpretació. En Martí, J./Mestres, J. (1a ed.): Les llengües de signes com a llengües minoritàries: perspectives lingüístiques, socials i polítiques. Actes del seminari del CUIMPB-CEL 2008, 195-206. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans. doi: 10.2436/15.0100.01.33.

Rodoní, M. (coord.). (2002). Els Genís i l’educació: Material pràctic per a l’aprenentatge i la interpretació de la LSC. Barcelona: DOMAD.

Maio, V. (2019). La interpretación en lengua de signos española en los servicios públicos (1a ed.). [PDF] Madrid: S.I. Disponible en: cnlse.es/Servicios_públicos [Último acceso 14/01/2019].

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El léxico y la neología: retos para los ILS

En una gran variedad de lenguas de signos existe una carencia terminológica cada vez más patente, ya sea porque las personas sordas no tienen el mismo acceso a la información de determinados campos de especialización que las oyentes o porque no existe una institución normalizadora o reguladora del léxico —como puede ser el TERMCAT para la lengua catalana. A diferencia de los intérpretes de lenguas orales, los ILS tienen esta dificultad terminológica añadida, con lo cual se requieren otro tipo de estrategias y técnicas de interpretación. En esta entrada se reflexionará sobre la dificultad de interpretación del léxico de las lenguas de signos y se presentarán técnicas de creación de neologismos que pueden utilizar los intérpretes.

Para empezar, en una interpretación, principalmente de ámbito especializado, la preparación de la terminología sobre el tema a tratar en los discursos es de vital importancia. A grandes rasgos, la terminología se puede definir como todo aquel vocabulario especializado de un ámbito en concreto o como una unidad de significado especializado (Cabré y Estopà, 2005). Esta dificultad de interpretación, como con cualquier otra lengua oral, se puede resolver con previa preparación y, en caso de no conocer algún término en el momento de la interpretación, en LS se pueden crear neologismos —idea desarrollada más adelante— o utilizar clasificadores; por ejemplo, “pulmones + clasificador descriptivo” para “alvéolos”.

En relación con la selección del léxico, la naturaleza gestovisual de la LS implica que exista una importante rigidez semántica a causa de la iconicidad y los referentes visuales. En otras palabras, el vocabulario en LS es mucho más específico y, por tanto, en la mayoría de casos no se puede, por ejemplo, aplicar el uso de hiperónimos como técnica de interpretación. Generalmente se puede utilizar la sinonimia o la paráfrasis, pero dependiendo del sinónimo o de la paráfrasis se pueden perder matices del discurso original. Para ejemplificarlo, en LSC el genérico de “adicción” es un signo que hace referencia a una jeringuilla como “drogadicción”, pero si se habla de la “adicción” en el caso de los videojuegos, el signo cambia a más específico y es parecido al signo “ganas”.

Teniendo en cuenta la terminología y la especifidad de la LS, cabe presentar el concepto de “vacíos léxicos” o “vacíos denominativos”. Un vacío léxico o denominativo se puede definir como algún concepto o realidad que no tiene equivalente en una lengua en concreto y, en el caso de las lenguas de signos, durante la misma interpretación se pueden —o se deben— crear signos nuevos. Para ello, y para que los interlocutores puedan seguir el discurso interpretado, hay que tener conocimiento de lo que se va a interpretar y del proceso de creación de neología en LS —así como ser coherente durante toda la interpretación del signo creado—.

Respecto a la creación de neologismos en LS existe un abanico de técnicas que el intérprete puede hacer servir. En primer lugar, se pueden crear signos nuevos mediante la inicialización —o iniciación—, que consiste en utilizar con la dactilología la primera letra del término o palabra de la lengua oral y signarla con una configuración o con un movimiento relacionado con un signo que pueda funcionar como hiperónimo; como podría ser “liquen”, en el cual se utiliza la letra “L” y el signo “seta”. En segundo lugar, existe la composición y la paráfrasis, cuya diferencia radica en la cantidad de signos simples que se utilizan, la primera consiste en signar dos o tres signos simples para llegar a un nuevo significado y la segunda, cuatro o más signos simples; por ejemplo “juicio + anular” para “sobreseimiento” en el caso de la composición y “(educar) + afecto + sexo” para “(educación) afectivo-sexual” en el caso de las paráfrasis. En tercer lugar, como ya se ha mencionado anteriormente, se pueden utilizar los clasificadores semánticos, descriptivos y de manipulación o instrumentales teniendo en cuenta el signo que se vaya a crear, el más frecuente, sin embargo, es el descriptivo. En cuarto lugar, se puede emplear la sintagmación, que sirve para denominar con múltiples signos un término o palabra de la lengua oral formado por dos o más palabras. En la sintagmación el término en lengua oral tiene como mínimo dos palabras, mientras que, en la paráfrasis, únicamente una —entendiendo palabra como entidades separadas por espacios. En quinto y último lugar, se utilizan los signos existentes con un significado semántico idéntico en LS, aunque en lengua oral no se traten de sinónimos; por ejemplo “pedir” para “solicitar”.

Es interesante añadir que algunos autores, como Gras (2002), presentan como neología el uso del dactilológico. Se podría decir que se trataría del equivalente de préstamo no adaptado en las lenguas orales. En este caso, como las lenguas con las que se trabaja —a partir del contacto de las cuales nacen los neologismos— son de modalidades distintas todavía se visualiza más el uso de léxico de otra lengua.

Al largo del artículo se ha expuesto el reto que presenta el léxico y la neología para los ILS, no solo por el contacto de dos lenguas de modalidades distintas, sino por la gran cantidad de vacíos léxicos. Es importante recordar que todo el proceso de creación y denominación léxica se realiza mayoritariamente durante la interpretación, con lo cual dominar estas técnicas es indispensable para la profesión. Asimismo, los neologismos que se crean durante una interpretación pueden utilizarse por parte de los signantes de forma cotidiana, por el uso y necesidad denominativa, o pueden ser efímeros, que únicamente se utilicen durante la interpretación para transmitir el mensaje. Sea cual sea la técnica más utilizada por parte del intérprete o cómo utilice los neologismos lo más importante es que la información se transmita adecuadamente.

Alanís, J. (2017). Creació d’un glossari antipatriarcal en llengua de signes catalana (Tesis de pregrado). Universitat Pompeu Fabra, Barcelona.

Cabré, T.; Estopà, R. (2005). Unidades de conocimiento especializado, caracterización y tipología. Coneixement, llenguatge i discurs especialitzat, 7, p. 1-40.

Gras, V. (2002). Trabajo de creación terminológica en Lengua de Signos: los Vocabularios Específicos en Lengua de Signos Catalana. Faro del Silencio, 189, p. 41-45.

Quer et al. (2005). Gramàtica bàsica LSC. Disponible en línea en http://iec.cat/lsc/.

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